No tomárselo en serio

Por Martin Harveyenero 31, 2021

Lo que suelo decir en la primera entrevista a quienes me preguntan qué es lo más importante para aprender inglés es que No hay que tomarse en serio esto de aprender inglés. Y hay distintas maneras de explicar semejante estamento. Una es esta: Tuve un estudiante que acababa de dejar el tenis profesional. Fue una decisión a la cual había arribado en sesiones de terapia. Había comenzado a hacer terapia con un psicólogo deportólogo ─ que estudiaba inglés conmigo y me recomendaba ─ porque a sus 18 años se encontraba abrumado por niveles de estrés inusualmente altos. Marcos decidió dejar de jugar tenis profesionalmente e ingresó en la facultad (de donde egresó de abogado, con honores, que es la profesión que ahora ejerce). Su nivel de inglés era alto y simplemente lo que más hacíamos en clase era conversar y mejorar su vocabulario y el uso de expresiones más idiomáticas. Me contó que seguía jugando al tenis pero ya sin la presión de tener que ganar y ascender en el ranking. Y me contó algo muy curioso. Me dijo que había tenido que renunciar a partidos en contra de un contrincante que casi siempre solía ganarle cuando era profesional; había decidido no jugar más con él porque ahora era él quien ganaba, indefectiblemente, y su compañero se ponía tan mal al perder, se enojaba tanto, que rompía la raqueta contra el piso y ambos, Marcos y su compañero, la pasaban realmente fatal. De modo que para no hacerle pasar un mal rato a ese jugador y para no pasar un mal rato él mismo, Marcos había decidido ir en otro horario a practicar ese deporte que le seguía fascinando. Así evitaba encontrarse con ese contrincante, con ese adversario que había sido una de sus principales causas de estrés, porque antes lo derrotaba sistemáticamente en las prácticas y en los torneos, y ahora, ya despojado de la carga de la seriedad de la competencia, sin proponérselo, Marcos derrotaba a su proverbial adversario una y otra y otra vez... 

Cuanto más serios nos ponemos más tensos estamos y más difícil nos resulta todo, especialmente aprender, que es incorporar nuevas cosas, usar lo que no estaba allí antes. Aprender otro idioma, en este caso el inglés, es desestructurante; y para desestructurar, o mejor dicho, para armar otra estructura, para construir otro mundo, hay que descontracturarse. Parece un juego de palabras: para desestructurarse hay que descontracturarse. Y para eso hay que tomarse las cosas a la ligera, no hay que tomarse las cosas en serio. ¿Y por qué resultaría más fácil aprender cuando uno no se toma las cosas en serio? Porque responde a un principio universal que también está en la lingüística: la ley del menor esfuerzo. O lo que me gusta llamar como “El camino del agua”. El agua siempre baja porque obedece mansamente a la fuerza de la gravedad, así como todo en la naturaleza hace el menor esfuerzo, justo el necesario para triunfar en la supervivencia. Del mismo modo está estudiado en la lingüística que cuando hablamos hacemos el menor esfuerzo: por eso contraemos palabras. Por eso en inglés se escriben esas contracciones, porque implica un menor esfuerzo decir “it’s” que “it is”, o they’re que they are; o en español decir “‘ta bien” que “está bien”. Es importante destacar aquí que no estamos juzgando lo correcto o incorrecto o lo que la Real Academia Española prescribe como correcto o incorrecto; nos atañe la evidencia observable que dice que todos los hablantes nativos de una lengua economizan esfuerzo al hablar, así como en la naturaleza toda siempre se aplica el menor esfuerzo necesario, como el agua que va pendiente abajo, o la semilla que crece y fructifica donde menos trabajo le cuesta hacerlo. De modo tal que al relajarse y dejar la obligación de lado, en este caso la obligación de tener que aprender inglés, vamos a empezar a aprender mucho más y mejor, sin darnos cuenta. 

Está bien ponerse un objetivo ─ el de aprender inglés en este caso ─ siempre que no se transforme en una obsesión por aprender. Seamos como niños al aprender otro idioma, niños que repiten lo que escuchan de sus padres mientras juegan a otra cosa. No sin asombro, he observado a los niños hacer eso. A ellos no les preocupa aprender, por eso aprenden. Creanme: solo con la inocencia de un niño se puede aprender desde el asombro y la alegría, como quien juega un amistoso de tenis...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2020 English To Talk
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram